Perú. El exmandatario peruano Alberto Fujimori, quien gobernó el país entre 1990 y 2000, falleció este miércoles a los 86 años en la casa de su hija Keiko Fujimori, tras haber sido liberado en diciembre pasado por una controvertida decisión judicial. Su paso por la presidencia fue uno de los más polémicos en la historia reciente de Perú, dividiendo a la sociedad entre quienes lo consideran un héroe por haber derrotado al terrorismo de Sendero Luminoso y estabilizado la economía, y quienes lo ven como un autócrata responsable de graves violaciones a los derechos humanos.
En abril de 1992, Fujimori dio un golpe de Estado que le permitió controlar todos los poderes del país. A pesar de la presión internacional, promulgó una nueva Constitución en 1993 que aún sigue vigente. Sin embargo, su legado se vio empañado por la corrupción, encabezada por su asesor Vladimiro Montesinos, y por las violaciones a los derechos humanos.
El exgobernante fue condenado en 2009, tras su extradición desde Chile, pero en 2017 recibió un indulto por razones de salud, que luego fue revocado. En sus últimos años, Fujimori enfrentó varios problemas de salud, incluyendo una dolencia precancerígena y complicaciones pulmonares.
Su muerte marca el fin de una era en la política peruana, aunque su figura sigue dividiendo a la sociedad. Su hija Keiko y su hijo Kenji, considerados sus herederos políticos, también enfrentan procesos judiciales, lo que mantiene vivo el debate en torno al legado del expresidente.
El Tribunal Constitucional ordenó su liberación en diciembre, una decisión que desafiaba a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) y reafirmaba la influencia que Fujimori mantuvo hasta el final.
